Identidad de género

Identidad de género

Este artículo tiene como objetivo, poder reflexionar respecto a ciertas concepciones epistemológicas, con la finalidad de comprender que se entiende por identidad de género. Para ello, nos posicionaremos a partir de una mirada construccionista, es decir, que cada sujeto es un agente activo en la construcción de la realidad, muy diferente a la mirada que se tenía hace unas décadas atrás y que muchas personas siguen teniendo, basada en el determinismo, donde se pensaba que la realidad esta preestablecida antes de nuestro nacimiento. Esta mirada es muy relevante, ya que si nos posicionamos en esta última, tendríamos que pensar que uno nace con un género como así también una identidad de género.

Para introducirnos en este tema, debemos decir que desde el nacimiento podemos evidenciar la primera diferenciación entre nosotros los sujetos, esta es una diferenciación anotómica la que es definida como “el sexo”, es decir, si tienes pene eres del sexo masculino y si tienes vagina eres del sexo femenino. A partir de esta primera diferenciación, se comienzan a generar conductas y comportamientos relacionados con las atribuciones sociales que se le asignan a lo femenino y a lo masculino. Esto nos permite entender, que la diferencia anatómica tendría un impacto en determinadas culturas, generando diferentes construcciones sociales asociadas tanto a lo femenino como a lo masculino.

Con respecto al género, podemos decir que es la manera en que cada sujeto se percibe y se define a nivel de identidad, por lo que, la identidad de género sería el sentimiento de pertenencia al sexo femenino o al masculino. Como vemos, a partir de esta definición de identidad de género lo que se pone de manifiesto, es que el sexo de cada persona es considerado como algo determinante para que se constituya el género, sin embargo, a partir de la perspectiva construccionista, se plantea que el sexo no sería un determinante de esta identidad de género, ya que no sería propio de esté, sino una mera construcción. Es decir, lo que nosotros entendemos por el sexo masculino o el sexo femenino o a su vez el género masculino o el género femenino, es construcción social, que los sujetos van haciendo propio, según su identificación identitaria.

La perspectiva construccionista nos permite entender mejor este tema, ya que esta plantea que el sexo, al ser una construcción social no determinaría el género de una mujer u hombre, ya que el género se construye a partir de las prácticas sociales que realiza cada sujeto según su contexto, el cual involucra aspectos ideológicos y culturales, los cuales llevarían a construir lo que se entendería en esa cultura como  lo femenino y lo masculino. Cabe mencionar que las construcciones sociales que se generan acerca de lo femenino y lo masculino estarán interferidas por factores sociales, de clase, de etnia, culturales y biológicos.

Lo femenino y lo masculino son construcciones culturales que se ofrecen como modelos ideales, es decir, a partir de las construcciones sociales que generan las diferentes culturas existirían modelos de sujetos que mostrarían a partir de ciertos comportamientos y actitudes como tendría que ser una mujer y un hombre en una determinada cultura. En relación a esto, las características que un hombre tendría según los discursos hegemónicos, estarían relacionadas con el poder, poder que se ejercería de diferentes maneras, como por ejemplo, el poder sobre el cuerpo de otro, el poder de mantener y cubrir las necesidades de una familia, el poder de los músculos, etc. y en relación a una mujer estaría relacionada con asumir la posición de sumisión, el de la reproducción y el del hogar. Pero como hemos dicho anteriormente, estas concepciones son sólo construcciones sociales, es decir, no las podemos tomar como si fueran una realidad absoluta, ya que si fueran una realidad absoluta, las mujeres no podrían trabajar, o no podrían disfrutar del goce sexual, entre otras cosas. Por lo tanto, un sujeto puede definir su identidad de género a partir de las concepciones que a él lo identifiquen con respecto a lo que para él o ella es considerado lo femenino y lo masculino.

Les saluda,

Ps. Nathalie Pincheira.

Directora de Centro de Salud Alianza.